Un fondo patrimonial para los venezolanos: La propuesta de Leopoldo López y Gustavo Baquero

Leopoldo López y Gustavo Baquero, autores de la obra Venezuela energética: propuesta para el bienestar y progreso de los venezolanos (2017), han puesto en el debate nacional, regional e internacional, una propuesta que intenta innovar en la relación tradicional de distribución de la renta petrolera, mediante la creación del Fondo Patrimonial de los Venezolanos (FPV).

El análisis se inserta en un momento histórico complejo, particularmente porque se trata del país con una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo, que durante muchas décadas, a partir de 1943, estuvo liderando, junto a Estados Unidos y México, la lista de los principales productores y exportadores de petróleo; sin embargo, en la actualidad su portentosa industria petrolera se encuentra en una situación de crisis inédita, caracterizada por la pérdida constante de su producción y sometida a medidas de restricción de sus exportaciones, como parte de una crisis mayor que sacude al país caribeño.

Como consecuencia de esta grave situación, que además ha tenido un efecto directo en las constantes y recurrentes fallas del sector eléctrico, pueden explicarse en gran medida las dificultades económicas, sociales, políticas, militar y de migración que atraviesa Venezuela.

Como punto previo quisiera destacar también que Venezuela energética se publica en un país con una tradición y fecundidad literaria muy particular acerca del tema. De hecho, sobre el aspecto central de la obra otros autores han desarrollado propuestas similares pero con distintos matices. Me refiero al libro El petróleo como instrumento de progreso. Una nueva relación Ciudadano-Estado-Petróleo, de los académicos Pedro L. Rodríguez S. y Luis R. Rodríguez P. En este sentido cabe mencionar que, para el análisis de la obra en comento, fue necesario realizar una revisión bibliográfica comparada para la verificación de los valiosos datos aportados.

La obra de López y Baquero, convertida en bibliografía de obligatoria consulta, representa un esfuerzo extraordinario que contextualiza los éxitos y fracasos de la industria petrolera venezolana (IPV), con la mirada puesta en un modelo novedoso, donde los beneficiarios principales deben ser sus accionistas originarios; es decir, todos los venezolanos y, en ese sentido, la propuesta puede ser vista desde diferentes perspectivas. Desde categorizarla como un sueño o una utopía, hasta concebirla como una hoja de ruta que lleva implícito un proceso de transformación político, financiero, tecnológico, social, cultural y geopolítico, para alcanzar lo que Leopoldo y Gustavo han llamado la mejor Venezuela. De cualquier modo, encarna un análisis y un estudio agudo que ha puesto sobre la mesa una cuestión clave que debe considerarse.

La obra está dividida en tres partes. La primera titulada “Los primeros 100 años”, aborda históricamente un período de diez décadas, desde el otorgamiento de las primeras concesiones y el consecuente control absoluto de todas las actividades por parte de las compañías transnacionales, pasando por las incipientes iniciativas de participación del Estado, hasta lograr los primeros beneficios fiscales importantes, mediante el diseño de la política del fifty–fifty, a partir de 1945 (pp. 64-70).

Hechos internacionales, como la crisis generada por la nacionalización de la industria petrolera mexicana y la Segunda Guerra Mundial, que excluyó a México como proveedor seguro de los aliados, convirtieron a Venezuela en el principal suministrador de crudo en el conflicto, de lo cual se derivaron inimaginables beneficios económicos para el país. En este proceso la IPV pasó a ser manejada exclusivamente por los venezolanos (a partir de 1976), hasta alcanzar el zénit mediante la internacionalización y consolidación como una de las industrias más eficientes y mejor gerenciadas del mundo (pp. 91-103).

En la segunda parte, denominada “Entorno energético mundial, potencial de Venezuela y desempeño de la Pdvsa actual”, los autores se centran en analizar la vigencia del petróleo como motor de la economía mundial y el papel que juega y seguirá jugando la IPN para Venezuela, no sin dejar de considerar los aspectos esenciales que explican el desempeño actual de la misma (pp. 140-159).

En la tercera parte, llamada “La propuesta”, los autores desarrollan su visión de cómo instituir un FPV, entendida en el marco de un nuevo esquema de distribución de las riquezas provenientes de la explotación y comercialización de hidrocarburos, donde cada venezolano mayor de edad recibiría una alícuota en divisas para cubrir necesidades como: a. Póliza de hospitalización, cirugía y maternidad; b. Garantías financieras para obtención y/o remodelación de viviendas o para gastos educativos y c. Fondo de ahorro para pensión (pp. 263-279).

La propuesta, no obstante, debe afrontar unos desafíos que probablemente los autores no imaginaron y tiene que ver con la magnitud de la crisis económica del país y de la IPN en particular. Por lo tanto, para pensar en su viabilidad, antes hay que enfrentar una serie de variables conocidas y otras por conocerse, que exigirán de manera urgente la inversión de miles de millones de dólares, lo que podría afectar, sin duda alguna, la posibilidad de financiar el proyecto del FPV formulado por los autores.

Entre tales variables podemos destacar

1. La necesidad de contar con inmensos recursos financieros para:

a. La reconstrucción y reestructuración de la Industria Energética Nacional (petróleo, gas y electricidad).

b. Enfrentar los altos costos de la deuda externa.

c. La reconfiguración de otros servicios públicos básicos, como agua, saneamiento, salud y vivienda, entre otros.

d. El costoso precio de combatir y reducir los altos niveles de pobreza y pobreza extrema.

2. Transformaciones en los ámbitos legal y comercial:

a. Modificación de relaciones contractuales con países del ALBA, Petrocaribe y el Fondo Chino, que producen grandes pérdidas y daños patrimoniales al país.

b. Enfrentar las demandas contra PDVSA y sus filiales a nivel internacional y los altos costos que ello genera.

c. Recuperación de mercados petroleros perdidos.

d. Rescate del propio mercado interno de derivados de hidrocarburos.

3. Nuevos escenarios en el ámbito geopolítico:

a. El surgimiento de nuevos competidores en la región, como Brasil, que se apuntala como gran exportador de petróleo, Estados Unidos, que ya se ha convertido nuevamente en una potencia petrolera, México que aspira a recuperar su sitial como exportador de crudo, y Canadá, que ya ha asumido ese rol penetrando el mercado norteamericano.

b. El crecimiento de las energías renovables en el mundo, que han demostrado no solo el potencial y la viabilidad económica, sino que ya constituyen una opción clara en el mediano y largo plazo de muchos países que hoy demandan hidrocarburos.

c. Las prohibiciones de circulación de vehículos diésel en grandes ciudades europeas y la presión sobre los vehículos a gasolina, que antes de 2040 deberían dejar de circular en muchas ciudades del mundo, particularmente en Europa.

d. Descubrimientos de nuevos yacimientos de hidrocarburos.

4. Innovaciones en el ámbito tecnológico:

a. Las nuevas tecnologías están modificando, a través de nuevos equipos y maquinarias más eficientes, los patrones de consumo de hidrocarburos.

b. El avance de la cultura del ahorro energético afectará cada vez más la movilidad y el consumo de petróleo, gas y carbón.

c. El avance de las tecnologías alternativas para el uso en el transporte, como la electricidad, reducirán los mercados de derivados de hidrocarburos.

d. El avance de las baterías de almacenamiento de energía eléctrica afectará también el consumo de derivados de petróleo.

5. Adaptaciones normativas en el ámbito nacional y global:

a. Las presiones y compromisos internacionales derivados del Acuerdo de París y otros instrumentos jurídicos, que comprometen a los estados a reducir sus Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (EGEI) para proteger la vida sobre el planeta y enfrentar el cambio climático, se corresponden con la ruta que marcan el desarrollo sostenible y la agenda 2030, que pretende acelerar y consolidar un nuevo modelo de generación y consumo de energía en la cual se descartan las energías fósiles.

b. La legislación nacional, que incorpora estándares internacionales en materia ambiental para reducir las EGEI.

c. El activismo judicial ambiental y climático y el papel central que están jugando muchos jueces, tomando medidas para enfrentar los daños ambientales y proteger la salud y la vida de las personas, tendrán efectos importantes en el desarrollo de nuevos proyectos energéticos.

Indudablemente que la propuesta realizada por López y Baquero es desafiante y se suma a diversas iniciativas que buscan una salida y plantean un mejor futuro para todos los venezolanos. Sin embargo, como sugieren los propios autores, la creación de un FPV, debido a sus múltiples implicaciones, debe ser ampliamente analizada y discutida, particularmente porque encarna un nuevo paradigma en una realidad que le es muy adversa. Incluso sería aconsejable examinar si un fondo como el propuesto podría integrarse también con recursos provenientes de otros campos, en los cuales Venezuela cuenta con colosales riquezas naturales. El país, aparte de hidrocarburos, dispone de minerales de alto valor, como hierro, aluminio, oro, bauxita, coltán, diamantes, entre otros, que están siendo sometidos a las mismas presiones de una explotación no sostenible, como la que actualmente padece la industria de los hidrocarburos, tal como se aprecia de los análisis de los autores (pp. 145-156).

Finalmente me gustaría incorporar a la agenda de debate sugerido por los autores, la necesidad de pensar en un nuevo modelo político que vaya acoplándose al proceso de transición energética que Venezuela debe iniciar muy pronto. Dicho proceso, centrado en el modelo energético del futuro, cimentado en las energías renovables y descentralizado, debe responder a otro tipo de relaciones políticas y de gobernanza, teniendo a la descentralización administrativa y de gestión como eje principal.

Fuente: Revista EPE

La corrupción sustituyó al estado legal

Carlos Tablante considera que la promesa de sanear la administración pública ha entronizado un “capitalismo casino”, en el que siempre gana la boliburguesía.
César Noriega Ramos

Para Carlos Tablante el Estado de derecho fue sustituido por un Estado paralelo, al que él añade el adjetivo de delincuente.

“La corrupción en Venezuela, por la expansión de las redes de la corrupción, ha producido un efecto viral sobre la sociedad”, dijo Tablante, ejemplificando con el hábito de pagar para agilizar trámites.

Tablante presentó en la tarde de este miércoles su libro “Estado Delincuente”, una investigación sobre el enquistamiento de la corrupción en la administración pública.
El avezado político ha ejercido distintos cargos de elección popular, como diputado o senador, gobernador del estado Aragua y designado ministro de Estado en el gobierno de Rafael Caldera. Fue uno de los dirigentes más conocidos del partido Movimiento al Socialismo.

Pese a su larga trayectoria pública, Tablante considera que es momento de dejar a las nuevas generaciones de políticos optar a los cargos de elección popular. Llamó a los dirigentes con mayor experiencia a no abandonar el debate de ideas, sino a asesorar al liderazgo emergente o generando reflexiones.

Modelo socialista

La promesa de acabar con la corrupción que le valió un gran caudal de votos al proyecto encabezado por el fallecido presidente Hugo Chávez, se ha convertido “en un espejismo de promesas y lo que en realidad han creado es un capitalismo de casino, donde unos pocos que son los boliburgueses operan con el dinero de toda la nación”.

En el “Estado Delincuente”, publicado en septiembre de 2013, Tablante desmenuza los escándalos de corrupción de los últimos 15 años.

Resaltan la impunidad que se sustenta en el hecho de que no se castigan el 92% de los delitos que se cometen; o el control de las cárceles por pranes.
Unidad opositora

Tablante valoró como “poderosa” la unidad de partidos opositores y pronósticó que pese a los desacuerdos, los adversarios al gobierno ensamblarán una alianza perfecta para las parlamentarias.

Si la correlación de fuerzas en el Parlamento favorece a la oposición empezaría la transición política, ya que sería un hecho político consumado, estimó Tablante.

Preso de Maduro

“Leopoldo López, preso de Maduro” es el título de la otra obra que presentó Carlos Tablante en la I Feria Internacional del Libro del Caribe. En la publicación se analiza la parcialización de la justicia a favor del gobierno. El libro incluye 12 ensayos que a través del caso de Leopoldo López examinan distintos ángulos de la justicia y la vigencia de los derechos humanos. El libro fue publicado en noviembre de 2014.

Los autores abordan el caso de López a partir de la defensa jurídico-política que el acusado hizo durante la audiencia preliminar que se llevó a cabo del 2 al 4 de junio de 2014.

López tituló su escrito de defensa “Palabras a la injusticia” y allí desvirtuó la veracidad de los delitos imputados y ofreció razones sobre la persecución política en su contra. Los derechos de autor del libro se usarán en la causa por la libertad de López.

Fuente: http://www.elsoldemargarita.com.ve/posts/post/id:146693/La-corrupci%C3%B3n-sustituy%C3%B3-al-estado-legal

 

Un Estado transformado en delincuente

Hace poco menos de un mes, 31 maletas repletas de cocaína a nombre de pasajeros ficticios llegaron a Paris en un avión de Air France que salió del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. La gigantesca incautación de 1,3 toneladas de droga, la más importante de la historia de Francia, puso en la agenda pública uno de los principales problemas de nuestro país: el crecimiento del negocio del narcotráfico y los nuevos tentáculos del crimen organizado en Venezuela.

Este tipo de ilícitos han sido abordados por el Gobierno en una actitud defensiva, sin una política de Estado destinada a luchar contra las redes que han tejido las organizaciones criminales transnacionales. Basta que un organismo como la Organización de Naciones Unidas muestre en su informe anual que Venezuela es un importante puente en las principales rutas del narcotráfico, para que desde el Estado brote una lluvia de estadísticas de supuestas operaciones antidrogas, incapaces de demostrar una eficaz estrategia nacional contra el tráfico de estupefacientes.

El caso de las narcomaletas refleja varias de las debilidades en las políticas oficiales. Primero, no es el único caso donde se registra la participación de efectivos militares y funcionarios del Estado en el tráfico de drogas. Segundo, es evidente la penetración de organizaciones criminales internacionales en nuestro país, no sólo de esa supuesta mafia ítalo-británica, sino también de los cárteles de Sinaloa y Los Zetas de México, o bandas criminales organizadas desde Colombia.

Carlos Tablante y Marcos Tarre Briceño han plasmado en el libro Estado Delincuente: Cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela, una vasta descripción de hechos y estadísticas sobre las redes de los grupos delictivos organizados en Venezuela, no sólo con tráfico de drogas sino con hechos de corrupción en las grandes empresas del Estado, secuestros, delitos financieros como la legitimación de capitales, los fraudes de ilícitos cambiarios y la mal llamada “minicrisis financiera”, cuando fueron intervenidos varios bancos cuyos mayores depósitos salían de las arcas públicas.

Como demuestran Tablante y Tarre, la delincuencia organizada ha penetrado profundamente muchas instancias oficiales, incluyendo las militares. La destrucción de la institucionalidad no sólo vulnera la Constitución, sino que le ha permitido a altos funcionarios enquistados en el poder beneficiarse de la corrupción, seguros de su impunidad, con un Poder Legislativo que no investiga, una administración de justicia que tarifa a los imputados, una Contraloría que no indaga y un Ministerio Público sometido a órdenes partidistas.

Estamos ante una situación crítica con el desbordamiento del crimen organizado, que alimenta buena parte de los reportes diarios y semanales de homicidios. Un gobierno con un aparato represivo que persigue a la disidencia, mientras le permite a grupos delictivos conectarse con las instituciones, construyendo así un estado delincuente. La indefensión del ciudadano es doble. El ciudadano ya no sólo es víctima día a día del hampa en las calles, también es víctima cuando acude a quien está llamado a protegerlo y a garantizar la convivencia. Es víctima de Estado secuestrado por el crimen.

Recomendamos a todos los venezolanos la lectura de esta investigación de Tablante y Tarre, un testimonio esencial para entender la realidad política venezolana y que no hace sino reforzar nuestro compromiso por la construcción de un país distinto, donde el Estado esté al servicio de los ciudadanos, y no de los delincuentes.

¡Fuerza y fe Venezuela!

Leopoldo López.

 

Fuente: http://www.analitica.com

Leopoldo López sobre Estado Delincuente

“Hace poco menos de un mes, 31 maletas repletas de cocaína a nombre de pasajeros ficticios llegaron a París en un avión de Air France que salió del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. La gigantesca incautación de 1,3 toneladas de droga, la más importante de la historia de Francia, puso en la agenda pública uno de los principales problemas de nuestro país: el crecimiento del negocio del narcotráfico y los nuevos tentáculos del crimen organizado en Venezuela.

Este tipo de ilícitos ha sido abordado por el Gobierno en una actitud defensiva, sin una política de Estado destinada a luchar contra las redes que han tejido las organizaciones criminales transnacionales. Basta que un organismo como la Organización de Naciones Unidas muestre en su informe anual que Venezuela es un importante puente en las principales rutas del narcotráfico para que desde el Estado brote una lluvia de estadísticas de supuestas operaciones antidrogas, incapaces de demostrar una eficaz estrategia nacional contra el tráfico de estupefacientes.

El caso de las narcomaletas refleja varias de las debilidades en las políticas oficiales. Primero, no es el único caso en el cual se registra la participación de militares y funcionarios del Estado en el tráfico de drogas. Segundo, es evidente la penetración de organizaciones criminales internacionales en nuestro país, no sólo de esa supuesta mafia ítalo-británica, sino también de los carteles de Sinaloa y Los Zetas de México, o bandas criminales organizadas desde Colombia.

Carlos Tablante y Marcos Tarre Briceño han plasmado en el libro Estado delincuente. Cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela una vasta descripción de hechos y estadísticas sobre las redes de los grupos delictivos organizados en Venezuela, no sólo con tráfico de drogas sino con hechos de corrupción en las grandes empresas del Estado, secuestros, delitos financieros como la legitimación de capitales, los fraudes de ilícitos cambiarios y la mal llamada “minicrisis financiera”, cuando fueron intervenidos varios bancos cuyos mayores depósitos salían de las arcas públicas.

Como demuestran Tablante y Tarre, la delincuencia organizada ha penetrado profundamente muchas instancias oficiales, incluidas las militares. La destrucción de la institucionalidad no sólo vulnera la Constitución, sino que le ha permitido a altos funcionarios enquistados en el poder beneficiarse de la corrupción, seguros de su impunidad, con un Poder Legislativo que no investiga, una administración de justicia que tarifa a los imputados, una Contraloría que no indaga y un Ministerio Público sometido a órdenes partidistas.

Estamos ante una situación crítica con el desbordamiento del crimen organizado, que alimenta buena parte de los reportes diarios y semanales de homicidios. Un gobierno con un aparato represivo que persigue a la disidencia, mientras le permite a grupos delictivos conectarse con las instituciones, construyendo así un Estado delincuente. La indefensión del ciudadano es doble. Éste ya no sólo es víctima día a día del hampa en las calles, también es víctima cuando acude a quien está llamado a protegerlo y a garantizar la convivencia. Es víctima de Estado secuestrado por el crimen.

Recomendamos a todos los venezolanos la lectura de esta investigación de Tablante y Tarre, un testimonio esencial para entender la realidad política venezolana y que no hace sino reforzar nuestro compromiso por la construcción de un país distinto, donde el Estado esté al servicio de los ciudadanos y no de los delincuentes. Fuerza y fe, Venezuela.”

 

Fuente: El Nacional

Políticos y periodistas sobre “Estado Delincuente”

Teodoro Petkoff:  “Estado Delincuente: Cómo actúa la delincuencia organizada en Venezuela, expone la manera como la proverbial corrupción que arrastraba el Estado, en especial en el sistema de justicia, se desbordó en los últimos catorce años generando uno de los niveles de impunidad y violencia más altos del mundo, causante de la muerte de 150.000 venezolanos.”

Leopoldo López: “Los autores abordan temas polémicos, como el de la despenalización del consumo de drogas, desde una novedosa perspectiva.

Es un libro imprescindible para entender lo que ha ocurrido y sigue pasando en Venezuela y encarar con seriedad y voluntad los pasos a seguir para diseñar vías que permitan rescatar la institucionalidad y la gobernabilidad democràtica.”

English: Image of Leopoldo López, venezuelan p...